2 La exhumación y el laboratorio

En enero de 1988, comenzó el trabajo en el sector 134. Después de retirar la basura y la vegetación, se trazó una grilla que dividió el predio en 41 cuadrículas de dos metros por dos metros, con un eje numerado del 1 al 9 y otro, nominado de la A a la E. Los antropólogos y antropólogas trabajaron allí cuatro años seguidos, removiendo la tierra con cuidado, recuperando cada uno de los esqueletos y registrando todas las evidencias asociadas, como proyectiles y objetos personales.

Se descubrieron 18 fosas individuales y 19 fosas comunes. Cuatro de estas últimas eran diacrónicas, las habían utilizado en distintos momentos. En total, el EAAF recuperó los restos óseos de 336 personas, muchas más que las registradas en el libro del cementerio. Esta situación agregó complejidad a la investigación, porque se trata de conjuntos óseos sobre los que no hay ningún dato a partir del cual empezar a investigar, ni siquiera la fecha de ingreso al sector 134. 

A mediados de 1991, comenzó el análisis antropométrico de los esqueletos en el laboratorio. Los restos óseos fueron lavados y rotulados; se tomaron radiografías de los que tenían lesiones y se confeccionaron fichas odontológicas. Se establecieron el sexo, la edad estimada, la estatura y la causa de muerte de cada uno. En 91 casos se trataba de personas que habían fallecido a edad avanzada y no tenían lesiones traumáticas o de neonatos y nacidos fallecidos encontrados junto con material hospitalario.

En síntesis, 245 posibles personas detenidas-desaparecidas fueron encontradas en el sector 134 del cementerio de Avellaneda.