Entre abril de 1976 y septiembre de 1978, el sector 134 del cementerio de Avellaneda fue utilizado para inhumar a víctimas del terrorismo de Estado. Al igual que otros cementerios municipales, funcionó como último eslabón del circuito represivo de la zona sur del Área Metropolitana de Buenos Aires, bajo la órbita de la Unidad Regional II de Lanús y de la comisaría 4a de Avellaneda.
La red de centros clandestinos denominada “Circuito Camps” (en tonos de azul en el mapa) y el campo de concentración El Vesubio (en amarillo en el mapa) fueron los lugares de cautiverio de la mayor parte de las personas identificadas en el sector 134. Luego de ser asesinadas, sus cuerpos fueron dejados en la vía pública, de donde fueron recogidos por las fuerzas de seguridad y depositados en el cementerio de Avellaneda. Allí también fueron inhumados varones y mujeres que murieron en operativos represivos, sin que mediara una captura. Para gestionar este espacio de disposición final, las autoridades del cementerio abrieron una puerta desde la calle lateral por donde ingresaban los cuerpos.

