A lo largo de cuarenta años de trabajo, el EAAF consolidó un método de investigación que combina cálculos estadísticos y visualización de redes complejas para la construcción de hipótesis de identidad.
Procesando la información de los casos resueltos –como la fecha y el lugar de captura, la circulación de detenidos-desaparecidos por distintos centros clandestinos y la duración de los secuestros– se pueden establecer probabilidades sobre los lugares de destino final. Al mismo tiempo, a partir de las relaciones políticas entre las personas desaparecidas y las fechas de los secuestros se pueden trazar redes de relaciones. Estos conjuntos de información permiten construir nuevas hipótesis de identidad y priorizarlas. Este tipo de investigación es importante para consolidar la base de referencia de muestras de ADN de familiares de personas desaparecidas.
En la zona represiva en la que se utilizó al sector 134, hubo otros cementerios que ocuparon el mismo rol. ¿Por qué una persona hallada en la vía pública en una esquina del gran Buenos Aires era inhumada en un cementerio y no en otro? Todavía no fueron dilucidadas todas las explicaciones, pero el enfoque del EAAF permite establecer tendencias y regularidades. Integrar los datos de todas las personas identificadas en la zona sur del gran Buenos Aires y la ciudad de La Plata permite establecer regularidades entre los lugares de secuestro y los de aparición de los cuerpos, y sostener que eran las comisarías que intervenían en el hallazgo las que solían condicionar el cementerio.

Cada desaparición que se dilucida aporta nuevos conocimientos, que alimentan las posibilidades de continuar identificando. Hoy, cincuenta años después de los hechos, la mitad de las personas inhumadas en el sector 134 del cementerio de Avellaneda recuperaron su identidad y fueron restituidas a sus familiares. El trabajo continúa.